La primera residente de Catland
Simpson – La primera residente de Catland
Antes de que Catland siquiera existiera, Simpson vivía cerca del terreno, sobreviviendo gracias a los restos de comida que le daban los trabajadores del antiguo vertedero. Día tras día aparecía, siempre esperando, siempre hambrienta. Pero cuando terminó la obra, los trabajadores se fueron, y de repente Simpson se quedó atrás, enfrentando un futuro incierto.
Se estableció una pequeña rutina de alimentación para mantenerla segura, pero luego, sin aviso, Simpson desapareció. Pasaron los días y la preocupación comenzó a crecer. ¿Le había pasado algo? ¿Herida, asustada, sola…? Nadie lo sabía.
Decididos a encontrarla, colocamos una trampa con cámara, observando y esperando. Cada día vacío se hacía más largo que el anterior, hasta que finalmente apareció. Hambrienta pero cautelosa, se acercó y por fin la atrapamos. Un alivio nos recorrió mientras la llevábamos al veterinario. El diagnóstico: un dedo torcido 🤦♂️ Doloroso, sí, pero por lo demás estaba sana y fuerte. Nuestra chica lo había logrado.
Siempre serás nuestra chica de Catland
Simpson permaneció en Catland en acogida, querida, segura y amada. Siempre supimos que su verdadero hogar todavía estaba allá afuera. Entonces, después de casi un año, llegó la llamada. Una familia en Suiza Benita, André y sus dos maravillosas hijas querían adoptarla. Esta era su oportunidad. Su oportunidad de tener un hogar para siempre.
Para ser sinceros, nos rompió un poco el corazón, pero Simpson necesitaba su propia familia para siempre.
El viaje fue tranquilo, y la llegada aún más. Hoy, Simpson es adorada más allá de las palabras. Ha traído aún más amor a un hogar que ya estaba lleno de él, y cada actualización de su nueva familia nos recuerda por qué luchamos tanto por gatos como ella.
Feliz vida, querida Simpson. Siempre serás nuestra chica de Catland. ❤️🐾







