Bueno… lo de anoche fue de esas historias que no se olvidan. Por la mañana, los Bomberos Voluntarios de Balcón al Mar recibieron un aviso por un gatito atrapado en un árbol. Algo bastante sencillo, pensaréis.

El gatito bajó sano y salvo… pero enseguida salió corriendo y se cayó por una ventana al interior de un garaje, un metro y medio más abajo.

Por supuesto, los propietarios estaban fuera, las ventanas tenían rejas y no había manera de entrar.

Así que esperamos. Pensamos. Nos rascamos la cabeza.

Y entonces Sienna Evans tuvo una idea.

Una bolsa de Lidl.

Bajamos una pequeña bolsa de la compra al garaje con una cuerda y una buena ración de atún dentro. Después vinieron unos 30 minutos de negociaciones, maullidos, olfateos de atún y mucha paciencia, mientras intentábamos convencer al gatito de que meterse en una bolsa de la compra era, de verdad, una idea estupenda.

Al final, decidimos que había llegado el momento.

¡UNA… DOS… TRES… ARRIBA!

Tiramos de la bolsa y, casi al instante, ¡una cabecita asomó por arriba! Esta vez no íbamos a dejar que se escapara. Lo cogimos y lo sujetamos bien mientras protestaba con todas sus fuerzas por toda la operación. Por fin, conseguimos meterlo a salvo en la jaula de contención.

¡Lo habíamos conseguido! Pero ¡qué rescate tan loco!

Todo gracias a una pequeña bolsa de la compra, mucho atún y un gran trabajo en equipo.

¡Bien hecho, Sienna! A veces, las ideas más sencillas son las que nos sacan del apuro.

The craziest catland rescue ever - lidl bag